Toma mejores decisiones

March 10, 2018

 

 

¿Cómo? Te preguntarás. 

 

Mi consejo es seguir estas dos reglas básicas pero fundamentales: 

 

Con información

Sin apego

 

La información suma. Te da herramientas para conocer detalles, alternativas, opciones y posibles resultados. 

 

El apego resta. Porque si apuestas toda tu vida a una carta, el miedo al riesgo de perderlo todo te va a paralizar. 

 

Encuentra el balance entre estas dos cosas. Por un lado informarse implica conocer bien la situación, el contexto, las alternativas y evaluar los posibles resultados. El conocimiento te da poder. Lo que no implica es analizarlo todo hasta tal punto que, como se suele decir, el exceso de análisis, provoque parálisis, y de tanta información que tienes te quedes inmóvil y no avances. 

 

Por otro lado el no apegarse no debe confundirse con que no te importe lo que ocurra. Por supuesto tú esperas un resultado deseado, y lo ideal es que éste se materialice. Pero si no sucediera, no es el fin de tu mundo. 

 

Toda decisión implica un resultado, un riesgo y un coste de oportunidad. 

 

  • El resultado será el efecto de la acción que tomes. 

  • El riesgo será la posibilidad de un contratiempo, de que algo no salga como tú lo planifiques y eso impacte al resultado esperado.

  • El coste de oportunidad será lo que dejas de obtener cuando eliges una cosa sobre otra. Es un concepto que surgió como parte de la teoría económica pero que se ha extendido a varios ámbitos, entre ellos, este. 

 

Te pongo un ejemplo práctico (y real que se dio en mi vida). 

 

Decisión a tomar: mudarme a otra ciudad aceptando una oferta de trabajo

 

Resultado esperado:  adquiero conocimiento y experiencia profesional en ese sector. 

 

Antes de tomar la decisión tuve que valorar varias cosas. Cómo quería plantearme la vida en esa nueva ciudad. Cómo afectaba esa decisión a mi familia más cercana ya que aceptar otra oferta de trabajo significaba dejar de trabajar en el negocio familiar (riesgo). El coste de oportunidad en este caso era la calidad de vida que tenía en mi actual residencia y la flexibilidad laboral de trabajar en el negocio familiar. 

 

Por otro lado supe que no se acababa el mundo en ninguno de los dos casos. Tenía cosas que ganar y perder en ambos y de mí dependía el cómo aprovechar las novedades y gestionar las emociones de lo que dejaba atrás. En ningún momento pensé que la decisión que tomaba era totalmente irreversible o que supondría un todo o nada en mi vida. 

 

Tomé la decisión de marcharme. Salió bien. ;) 

 

Sobre las decisiones hay otra cosa si cabe más importante: que hay que tomarlas. Parece obvio pero muchas veces te atrancas en el primer paso, que es el de la información. Te pierdes en todas las posibilidades y consecuencias y te bloqueas y entonces pasa una pelusa y dices: ay mira la pelusa! menos mal que me ha distraído porque no estaba yo preparada para esto, y acabas mirando hacia otro lado y aparcando el tema.

 

O también puede suceder que la tomas pero no la llevas a cabo. Ejemplo: he tomado la decisión de leer una hora todos los días. Estupendo. Maravilloso. Pero al cabo de un mes no has tocado un libro.  Caca de la vaca. Eso no es tomar una decisión, eso es querer tomarla, que no es lo mismo ni se parece. 

 

¿Entonces cómo atinas?. 

 

Pues acostumbrándote a seguir (más o menos) este esquema mental: 

 

1. Tienes que tomar una decisión

2. Recoges la información necesaria y la evalúas

3. Te desapegas del resultado 

4. Decides y actúas

5. Confías en ti

 

Aquí añado el puntito de la confianza porque también es importante. En la vida tomarás decisiones que tendrán mayor o menor impacto en ella. No es lo mismo decidir qué comes hoy que si quieres tener un hijo o no (aunque en ambas, el informarte de lo que implica cada una, obviamente te va a ayudar). 

 

También te equivocarás y en unos casos la solución será más sencilla que en otros, por el mismo motivo. 

 

Pero lo que sí es indiscutible, es que cuantas más decisiones tomes, y cuanto mejor aprendas a tomarlas, con todo lo que ello implica, más avanzarás. El camino se te irá abriendo, unas veces con más facilidad que otras, pero desde luego si te quedas parando esperando, nada va a suceder, y tampoco si dejas durante toda tu vida que otros decidan por ti (en este caso vivirás la vida de los demás, y no creo que sea lo que quieras). 

 

Tomar tus propias decisiones te hace más libre. Te hace coger el timón de tu propia vida. Te hace más autónomo y también te hace más responsable. Tú eres el que acierta o el que se equivoca, y tú adquieres la bonita responsabilidad de tomar otras decisiones consecutivas para seguir avanzando y enmendando errores. 

 

Te ayudará a relativizar porque comprobarás de primera mano que una mala decisión no es súper terrible y que una buena decisión no es tampoco una varita mágica para convertirte en una persona que goza de eterna felicidad. 

 

Aprovecha, aprovecha la libertad que disfrutas y toma mejores decisiones siguiendo estas pautas. Sé consecuente con ellas. Disfruta de todo lo bueno que obtengas de ellas y no te fustigues por aquello que no salga como lo habías imaginado. Coge práctica y cógele el gustillo, porque si no lo haces tú, lo harán por ti. :)  

 

Así que recuerda:

 

  • Información

  • Desapego

  • Actuación

  • Confianza

 

Pégatelo en la nevera o invéntate una canción, pero ante todo, no lo olvides. 

 

En cualquier caso, 'the show must go on'. 

 

 

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