Te tocará despedirte

February 25, 2018

 

 

Sí, a ti también te tocará. 

 

En algún momento algo cambiará, o alguien cambiará, o quizá quien cambie seas tú, y en ese momento, poco a poco, se estará gestando una despedida. 

 

No eres tal y como eras hace un tiempo, ni serás la misma persona dentro de otro. Esto no siempre (ni mucho menos) significa que tu evolución vaya a dejarte sola ante el peligro ni aislada del mundo, pero quizá sí que signifique que tus nuevo estilo de vida o forma de pensar, ya no cuadre o encaje con aquellas personas con las que la has compartido hasta el momento. 

 

Suele pasar con las parejas, los trabajos o los intereses. Lo que buscas con 18 años no es lo mismo que con 30, y por tanto, tampoco lo que encuentras. 

 

O cuando de repente, te diagnostican un problema de salud y parece que se te acaba el mundo cuando en realidad en muchas ocasiones se te abre uno nuevo, simplemente desconocido por ti hasta ahora. 

 

Y ahí está la clave. El conocimiento. Tú naces como un canvas en blanco,pero desde ese momento empezarás a adquirir conocimiento de todo tipo, y con la ayuda de tus genes y tu entorno, te harás una idea de cómo funciona el mundo. Te crearás unas opiniones y creencias y actuarás en base a estas. 

 

Por el camino seguirás aprendiendo, e irás descartando cosas que durante mucho tiempo diste por hecho y también dando la bienvenida a otras que nunca pensaste que tendrían cabida. 

 

Seguramente evolucionarás, y a pesar de haber pensado cuando tenías 8 años que de mayor querrías ser astronauta, bombero, médico o profesor, en realidad acabes estudiando otra cosa. Pero incluso estudiando algo que te apasione, otra cosa en ti cambie. Y aquí está el segundo concepto, el del cambio

 

No voy a ponerme excesivamente filosófica con el tema de que todo cambia y todo está en permanente cambio, lo cual por cierto es una verdad 'impepinable'. Sin embargo sí que voy a hacer hincapié en lo que ocurre cuando el cambio aparece. Lo que te ocurre a ti y lo que ocurre alrededor. 

 

En algunos casos la adaptación será fácil. El necesario ajuste se producirá sin más complicaciones, y punto. En otras no será tan fácil y perderás a alguien o algo en el camino. 

 

A veces los cambios son pequeños y solamente te afectan a ti, como me sucedió a mi con la intolerancia a la lactosa. Me despedí de los quesos y de muchísimos otros alimentos que la contienen. Me costó adaptarme y lo que primero recibí como si fuera una maldición, se ha convertido en todo lo contrario. Gracias a eso me informé, adquirí más conocimiento sobre nutrición y poco a poco empecé con la lactosa y acabé cambiando mis hábitos de alimentación por completo hasta llegar a la dieta bastante equilibrada que llevo ahora. Con lo que tuvo que aguantar mi pobre madre cuando era pequeña triturándome la cebolla...Adiós queso, hola alimentación sana. 

 

Otras veces los cambios son más grandes (aunque en ocasiones tengas más tiempo para hacerte a la idea de que llegan), como es el caso de un hijo. Y ese cambio, por mucho que tengas una idea preconcebida, luego se presenta con multitud de matices y variantes a los que te tendrás que adaptar, tu pareja también, y todo tu ritmo de vida. Adiós 'libertad', hola maternidad. 

 

Y luego están esos cambios que no son tan aparentes, pero que se producen dentro de ti. Como el día en que habiendo siempre dicho que sí, dices que no. Ay ese día. Donde de repente los que te rodean te miran con otros ojos y no entienden muy bien dónde está la buena de (tu nombre). 

  • Donde alzas la voz cuando antes guardabas silencio. 

  • Donde ya no te gusta hacer las mismas cosas que antes pero se sigue esperando de ti que las hagas. 

  • Donde encuentras una pasión, y lo confunden con obsesión. 

  • Donde te piden respeto pero no te lo conceden. 

  • Donde aquella persona que te acompañó gran parte del camino, ya se ha cansado de andar a tu lado, o al revés, donde tú ya has decidido no llevarle la mochila a nadie. 

Esos cambios sutiles y progresivos son los jodidos. Esas son las despedidas que duelen de verdad y para las que nunca estás preparada. Las que no sabes cuándo se van a dar ni si van a ser para siempre. 

 

Pero esas son también las más necesarias. Porque necesitas hacer espacio. Porque todo cambio trae consigo despedidas y bienvenidas. Porque cuando te cambias de casa lloras unos recuerdos pero te ilusionas por crear nuevos. Porque cuando te mudas de ciudad, echarás de menos lo que dejas pero estás haciendo hueco a lo que llega. 

 

Soltar lo que ya no te vale es tan difícil como necesario. Y continuar con lo que ya no te sirve es aceptar una carga que ya no te corresponde. 

 

Por eso sé valiente. No dejes que todo siga igual cuando no lo deseas, por miedo a despedirte de lo viejo, ya sea un patrón mental, un hábito o una persona. No te quedes con el más vale lo malo conocido. 

 

Usa el conocimiento como herramienta de cambio y el cambio, como herramienta para conocerte mejor.

 

Así, estarás un pasito más cerca de ser invencible. ;P 

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