Cómo convertir lo difícil en fácil

August 20, 2014

 

La dificultad de una tarea es relativa. Dependerá de una serie de factores y sobretodo de tu percepción de la misma. Piensa que quizá para ti correr 1km supone asfixiarte y acabar "muerta matá" y para otra persona es casi como un paseo. O quizá tú eres muy buena haciendo sudokus pero que no te pongan a jugar al omnipresente candy crash. :) Abajo te cuento qué hay detrás...

 

 

 

 

Muchas veces la diferencia entre hacer las cosas fáciles o difíciles radica en cómo te lo tomes, y mira que a mí me repatea cuando alguien me enseña algo que se me hace un mundo y acaba la frase con: fácil, ¿no? (¡lo será para ti! jaja), pero la única razón por la que me molesta es porque sé que seguramente tiene razón, que lo puedo convertir en fácil y que depende de mí, y que por algún motivo al que me tengo que enfrentar, lo estoy poniendo difícil. Sí, me he cerrado en banda.

 

  •  Ejemplo: algún hombre que otro a la hora de cambiar un pañal. Ellos suelen creer que viene programado en la genética femenina o algo así. Les das el pañal y les dices: venga, ahora te toca a ti.

Su ego no les permite quejarse así que lo cogen, lo miran, le dan un par de vueltas, miran las inquietas piernecillas del bebé, te miran a ti y vuelven a mirar el pañal. Se lanzan (pero no preguntan, que va en contra su bien más preciado, el orgullo), te intentan imitar a ti haciéndolo, lo colocan, por fin lo consiguen usando un poco de intuición y cuando ponen derecha a la pobre víctima, el pañal está puesto, pero al revés...jaja. ¿Qué ha fallado aquí? ¿Cómo puede un hombre capaz de resolver complejas ecuaciones en su trabajo o desmontar un motor complicar una tarea tan sencilla? Pues que en su cabeza ha decidido que eso es difícil, que no vale para hacerlo, y generalmente, además, nunca ha prestado el más mínimo interés. 

 

  • Primera pista: el interés. Lo siguiente es que al estar despistado mirando el pañal, el culete, a ti, los elásticos, nervioso ante su ‘primera vez’, no está concentrado y ni se ha fijado en dónde tenía que ir cada cosa. 

  • Segunda pista: la concentración. Entonces, ¿cuándo se convertirá tan ardua tarea en algo más fácil? Cuando lo haya repetido cien veces (si eso llega a suceder). 

  • Tercera pista: la constancia, perseverancia, o lo que viene a llamarse, práctica. ¿Y si creo que no lo conseguiré? 

  • Cuarta pista: la confianza. Esto nadie lo puede hacer por ti. Si crees que no puedes, te va a costar más trabajo, eso sin duda. Y esto no es un titular de autoayuda, es una realidad. 

 

 

 

 

He puesto el ejemplo de los pañales porque me resulta gracioso ver lo inseguros que se vuelven muchas veces ante semejante situación, pero para ser justos, a mí me pasa eso cuando me dan indicaciones sobre cómo llegar a alguna parte o cuando quise aprender a tocar la guitarra; a muchas generaciones anteriores les ocurre cuando les dices: mami, instálate el whatsapp, y podríamos aburrirnos aquí de poner ejemplos. 


El caso es que no se nace sabiendo casi nada. Tienes que aprender hasta a abrir puertas, acto que luego realizas de forma tan inconsciente que ni lo piensas. ¿Por qué ahora un niño de 3 años le puede dar mil vueltas a una persona con 60 años de experiencia en la vida jugando a la consola? Pues, entre otras, por las tres razones anteriores: interés, concentración, constancia o práctica y confianza. Seguro que te castigas demasiado cuando se trata de reconocer tu capacidad para aprender cosas nuevas, sobretodo las relacionadas con la maternidad que para más inri vienen casi todas de golpe, te hacen sentir muy insegura, y muchas veces te bloqueas o te superan las situaciones ‘más sencillas’.

 

 

 

Conclusión, cuando te sientas triste, inútil, juzgues algo como difícil, o augures un fracaso, recuerda que las cuatro pistas anteriores le pueden dar un buen giro al asunto. Trata de pensar en algo que un día creíste que serías incapaz de hacer y ahora, mírate. Acuérdate de todo lo que has aprendido a lo largo de tu vida y repítete que aquello que te está torturando ahora, no va a ser una excepción. No desesperes, cambia de perspectiva, ve a por ello, y confía en ti.

 

 

 

 

Yo ya he confesado que una de mis asignaturas pendiente es la orientación. Y tú, ¿podrías compartir aquello que creías imposible y ahora no o algo con lo que estés en modo “difícil”?

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