Paciencia, remedio antiestrés

June 25, 2014

 

 

Sabemos que la paciencia se pierde, pero ¿se puede ganar? Seguro que que la has perdido alguna vez con las personas con las que más confianza tienes, tu hermana/o, tus padres, tu pareja…ley de vida. ¿Por qué tienes para algunas cosas, pero para esto no? Tranquila, la paciencia se puede entrenar.

 

Es muy fácil decir que hay que tener paciencia, pero algunas veces te gustaría que la vendiesen a granel, o para ti, o para ponerle un poquito en el café a tu pareja. Pero bueno, como no voy a plantear como solución el tirarse por un puente, a ver qué puedes hacer para no perderla en situaciones así y para no acabar, peor aún, todo el día inmerso en discusiones que empeoran la cosa.

 

Aquí te dejo tres simples claves:

 

Motívate: te lo parezca o no, la paciencia es una habilidad (y la impaciencia un hábito, ya hablaré de esto de forma más extensa en otro artículo) y como tal, la puedes entrenar y ganar poquito a poco .Es fundamental que estés convencida de que el cambio es necesario y comprometerte a él y así podrás practicar y notar resultados.

 

Pon el freno: tu impaciencia se acentúa cuando intentas hacer muchas cosas a la vez y aunque parezca el peor momento para parar, es necesario hacerlo y organizarte para hacer una cosa detrás de otra, o priorizar en caso de que no lo hayas hecho antes. 

 

Reduce el estrés y maneja tus expectativas: hay muchas razones que te pueden causar estrés: obligaciones, dinero, tiempo, trabajo…esto pone las cosas más difíciles pero lo que tú quieres es hacerlas más fáciles, así que mejor si pones tus prioridades en orden: por ejemplo, entre pitos y flautas se te ha quedado solamente una hora “libre” de las tres que pensabas que ibas a tener…¿en qué es más importante emplear ese tiempo? teniendo esto claro, te será mucho más fácil pensar las cosas y no agobiarte tanto... (un poco volviendo al punto anterior). Otro consejo es que compartas tu estrés con alguien,  como último, no te olvides de ti, es muy importante que encuentres algo, por pequeño que sea, que disfrutes y te haga sentirte en calma, si no, acabarás aumentando la tensión y poniéndote más peso encima.

 

Como siempre digo, cada uno se conoce a sí mismo mejor que nadie y conoce lo que resulta más sencillo o complicado en cada momento, pero si estás pagando un precio alto en tu vida por perder la paciencia, es el momento de poner en práctica la técnica que te resulte más sencilla y mejor creas que va a funcionar, o combinarlas. El descubrirte perdiéndola no es algo agradable, pero es como hacerte una herida que duele, tu cuerpo sabrá curarla a menos que la estés maltratando todo el rato.

 

Hay una analogía muy bonita para concienciarnos de que la paciencia tiene sus frutos (se usa mucho en el entorno empresarial) : el bambú, y es que esta planta, durante los primeros 6 años después de plantar la semilla y regarla constantemente, no crece apenas, sin embargo durante el séptimo año y en unas seis semanas, alcanza una altura de 30 metros. ¿Ha crecido la planta en seis semanas entonces? No, ha estado siete años preparándose, a costa de la frustración de quién la plantó. :) 

 

¿Se te ocurre alguna situación cotidiana en la que puedas aplicar estas tres claves?

 

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